Viajaron durante 11 días y casi 4.600km bajo el timón de un barco.

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El timón de un barco se sitúa en la popa, tras la hélice, y su función es gobernar el rumbo de la embarcación. Hay una pieza, llamada mecha, que conecta la pala con el motor. Incluso en un petrolero la mecha apenas mide dos metros. No es fácil imaginarlo.

Hay veces que sólo una imagen da una idea exacta de lo que se quiere contar. Este es uno de ellos. Sólo mirando la foto de Salvamento Marítimo podemos hacernos una idea de la odisea que han protagonizado tres hombres que han viajado de Lagos (Nigeria) a Canarias subidos a la mecha del timón de un petrolero.

Así, sentados sobre el frío metal y con los pies colgando a apenas medio metro del agua, hasta llegar al puerto de Las Palmas de Gran Canaria, durante once días. Es lo que el buque tardó en recorrer los 4.600 kilómetros que separan esos dos puertos.

Estamos hablando de un desnivel de varios metros. Esta zona podría estar sumergida. Fue un riesgo máximo de morir»
Absolutamente vulnerables. Ahí, en el mínimo hueco que queda donde el timón encaja con el casco, han viajado durante 264 horas. Como ha explicado Sofía Hernández, la jefa del Centro de Coordinación de Salvamento Marítimo de Las Palmas, ese hueco puede inundarse solo con que el buque cabecee entre el oleaje, lo que significa un «riesgo máximo» de morir.

«Estamos hablando de un desnivel de varios metros. Esta zona podría estar sumergida», ha contado Hernández, que dirigió el rescate. Sentados en la mecha del timón los riesgos son enormes. Además de lo evidente, también por el calado de un barco, que fluctúa y por la distancia vertical entre la línea de flotación y la parte inferior del casco.

No son migrantes, sino polizones
La Salvamar Nunki auxilió a los tres hombres en la tarde del pasado lunes. Ahí estaban, en la mecha del timón del Althini II, un petrolero-químico fondeado en entrediques del puerto de Las Palmas y procedente de Nigeria. Construido en 2008, el barco navega con bandera de Malta. Mide 183 metros de eslora (largo) y unos 32 metros de manga (ancho).

Al ser polizones se les devuelve al barco que los ha traído: dos de ellos ya están a bordo y el tercero (grave) aún hospitalizado»
El capitán del buque confirmó a la Cruz Roja que el buque había zarpado de Lagos once días antes, el pasado día 17 y que había hecho la travesía hasta Canarias sin escalas.

En términos legales, los tres subsaharianos no son migrantes, sino polizones. En ese caso, las autoridades lo que deben hacer es devolverlos al barco para que la tripulación se haga cargo de ellos, hasta que hagan escala de nuevo en el país de partida, Nigeria. Y eso ha ocurrido.

Al llegar no podían casi ni hablar, los problemas de hipotermia eran graves»
«Al llegar a Canarias no podían casi ni hablar, los problemas de hipotermia eran bastante graves», ha contado José Antonio Rodríguez, responsable de Inmigración de Canarias, a Antena 3. Dos de los hombres ya están a bordo del petrolero, una vez recuperados, y el tercero sigue ingresado y su estado es grave. Será entregado cuando reciba el alta hospitalaria.

No es la primera vez
Nos sorprende el método utilizado por estos tres hombres. La desesperación teje caminos que la razón ignora. Y sin embargo, es una práctica relativamente frecuente. «La odisea de la supervivencia supera con creces la ficción. No es la primera y no va a ser la última. Los polizones no siempre corren la misma suerte», ha comentado Txema Santana, asesor para las migraciones del Gobierno de Canarias.


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