BUSCO MAMÁS CON VIENTRE ABULTADO , QUE QUIERAN TENER RESULTADOS DESDE LA PRIMERA SEMANA

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¿Eres madre y engordaste durante toda la pandemia?

A muchas personas como tú les ha pasado. El motivo es el miedo, la ansiedad, el estrés, todos los sentimientos (malos y contradictorios) que hemos vivido y que sólo hemos sabido solucionarlos comiendo. Es normal sentirse angustiada, la gordura afecta a otras áreas de tu  vida:

  • – Te agitas al moverte
  • – En tu trabajo no rindes como antes
  • – Estás todo el día cansada
  • – La ropa ya no te sienta bien y das mala imagen
  • – Tu relación de familia se resiente porque tus hijos ya no pueden contar contigo para jugar

Imagina que tienes la solución más cerca de lo que crees. Y es así porque este curso es lo único que necesitas para quitarte esos kilos demás y devolverte tu autoestima. 

La mayoría de las personas hacen dietas para adelgazar centrándose en el metabolismo.

¿El resultado?

El efecto rebote. Tras varias semanas de hacer una dieta la persona no sólo coge más kilos, sino que supera los que venía teniendo.

Las dietas se basan en dejar de comer y hacer ejercicio, sin embargo, no se centran en el órgano que controla nuestro cuerpo, la mente. 

Es ella la que te indica que tienes hambre, que tienes que comer ese dulce porque tiene azúcar y tienes adicción a ese producto.

¿Cuál es el motivo por el que se crea la adicción a la comida?

De pequeños, nuestra madre sacia nuestros traumas y problemas mediante la teta, lo que crea un vínculo de satisfacción vía oral inmediata que hace que aprendamos a saciar nuestros problemas con la comida.

Bien, has llegado a buen término. Ayudamos a personas que se sienten como tú para conseguir eliminar esos kilos, aunque no sea algo que se consigue de un día para otro.

Una cintura que crece a veces se considera el precio de envejecer. Para las mujeres, esto puede ser especialmente cierto después de la menopausia, cuando la grasa corporal tiende a desplazarse hacia el abdomen.

Sin embargo, un aumento en la grasa del vientre hace más que dificultar el cierre de tus jeans. Las investigaciones demuestran que la grasa del vientre también conlleva serios riesgos para la salud. ¿Cuál es la buena noticia? Las amenazas que plantea la grasa del vientre se pueden reducir.

Qué hay detrás de la grasa del vientre

Tu peso está determinado en gran medida por tres factores principales:

  • Cuántas calorías consumes durante el día
  • Cuántas calorías quemas con el ejercicio diario
  • Tu edad

Si comes demasiado y hace muy poco ejercicio, es probable que tengas exceso de peso, incluida la grasa del vientre.

Además, tu masa muscular podría disminuir ligeramente con la edad, mientras que la grasa aumenta. La pérdida de masa muscular también disminuye la velocidad a la que tu cuerpo utiliza las calorías, lo que puede hacer más difícil mantener un peso saludable.

Muchas mujeres también notan un aumento de la grasa del vientre a medida que envejecen, incluso si no están aumentando de peso. Esto se debe probablemente a una disminución del nivel de estrógeno, que parece influir en el lugar donde se distribuye la grasa en el cuerpo.

La tendencia a aumentar o acumular peso alrededor de la cintura (y tener forma de «manzana» en lugar de una «pera») también podría tener un componente genético.

Por qué la grasa abdominal no es solo superficial

Dónde se acumula la grasa abdominal Open pop-up dialog box

Grasa abdominal

El problema con la grasa del vientre es que no se limita a la capa extra de relleno ubicada justo debajo de la piel (grasa subcutánea). También incluye grasa visceral, que se encuentra en el interior del abdomen, alrededor de los órganos internos.

Aunque la grasa subcutánea plantea problemas estéticos, la grasa visceral está relacionada con problemas de salud mucho más peligrosos, entre ellos:

  • Cardiopatía
  • Diabetes tipo 2
  • Presión arterial alta
  • Colesterol anormal
  • Problemas respiratorios

Las investigaciones también asocian la grasa del vientre con un mayor riesgo de muerte prematura, independientemente del peso total. De hecho, algunos estudios han determinado que incluso cuando se consideraba que las mujeres tenían un peso normal basado en las mediciones estándar del índice de masa corporal (IMC), una cintura grande aumentaba el riesgo de morir de enfermedad cardiovascular.

Medición de la parte media del cuerpo

Entonces, ¿cómo sabes si tienes demasiada grasa en el vientre? Mide tu cintura:

  • Párate y coloca una cinta métrica alrededor de tu estómago desnudo, justo encima del hueso de la cadera.
  • Tira de la cinta métrica hasta que encaje cómodamente a tu alrededor, pero no la empujes dentro de tu piel. Asegúrate de que la cinta métrica esté nivelada en todo tu perímetro.
  • Relájate, exhala y mide tu cintura; no caigas en la tentación de «meter» la panza.

En el caso de las mujeres, una medida de cintura de más de 35 pulgadas (89 centímetros) indica una concentración poco saludable de grasa en el vientre y un mayor riesgo de problemas de salud.

Recortar la grasa

Puedes tonificar los músculos abdominales con flexiones u otros ejercicios abdominales selectivos, pero con solo hacer estos ejercicios no te liberarás de la grasa del vientre. Sin embargo, la grasa visceral responde a las mismas estrategias de dieta y ejercicio que te ayudan a perder el exceso de peso y reducir la grasa corporal total. Para combatir la grasa del vientre:

  • Seguir una dieta saludable. Concéntrate en los alimentos a base de plantas, como frutas, verduras y cereales integrales, y elige fuentes magras de proteínas y productos lácteos con bajo contenido de grasa. Limita la azúcar añadida y las grasas saturadas, que se encuentran en la carne y en los productos lácteos con alto contenido graso, como el queso y la mantequilla. Elige en su lugar cantidades moderadas de grasas monoinsaturadas y poliinsaturadas, que se encuentran en el pescado, las nueces y ciertos aceites vegetales.
  • Reemplaza las bebidas azucaradas. Bebe agua o bebidas con edulcorante artificial en su lugar.
  • Mantén bajo control el tamaño de las porciones. Incluso cuando estás tomando decisiones saludables, las calorías se acumulan. En casa, reduce el tamaño de las porciones. En los restaurantes, comparte las comidas, o come la mitad de tu comida y llévate el resto a casa.
  • Incorpora la actividad física a tu rutina diaria. Para la mayoría de los adultos sanos, el Department of Health and Human Services (Departamento de Salud y Servicios Humanos) recomienda actividad aeróbica moderada, como caminar a paso ligero, al menos 150 minutos a la semana o actividad aeróbica vigorosa, como correr, al menos 75 minutos a la semana. Si usas un contador de pasos, recuerda que toma un promedio de 10.000 pasos al día prevenir el aumento de peso. Algunos estudios indican que podrías dar 15.000 pasos al día para prevenir la recuperación de peso después de una pérdida de peso significativa. También se recomiendan los ejercicios de entrenamiento de fuerza al menos dos veces por semana. Si deseas perder peso o alcanzar metas específicas de acondicionamiento físico, es posible que necesites hacer más ejercicio.

Para perder el exceso de grasa y evitar que regrese, trata de perder peso de manera lenta y constante. Consulta a tu médico para que te ayude a comenzar y a mantenerte en el buen camino.

La grasa acumulada en la zona abdominal está considerada un factor de riesgo cardiovascular.

  • Además de favorecer el desarrollo de algunos trastornos como diabetes y gota, según la Fundación Espanola del Corazón multiplica por 2,5 la posibilidad de sufrir hipertensión.

El 40% de las mujeres y el 32% de los hombres tienen obesidad abdominal. La buena noticia es que reducir esta grasa tiene un impacto positivo inmediato: según un estudio de la Universidad Johns Hopkins (EE. UU.), al disminuir el perímetro abdominal mejora el funcionamiento de los vasos sanguíneos, lo que facilita la circulacion de la sangre y beneficia a tu corazón.

Realizar ejercicios abdominales es básico para eliminar esta grasa; pero para no dañarte la espalda y las cervicales, debes hacerlos bien.

«Calienta» los abdominales superiores

Este ejercicio es ideal para empezar a movilizar los músculos de esta parte y que entren en calor:

  • Siéntate con la piernas flexionadas y separadas al ancho de las caderas. Mantén la espalda firme e inspira.
  • Inclina el cuerpo hacia atrás, apretando el abdomen a la vez que expulsas el aire. Repite el ejercicio 8 veces.
  • Baja con la espalda recta, como una tabla, y solo hasta donde notes que la lumbar no sufre y que puedes mantener los pies planos en el suelo.

Tonificación con pelota

También sentada y con las rodillas flexionadas, coge una pelota de gomaespuma mediana:

  • Echa el cuerpo hacia atrás (no debes sentir que fuerzas la espalda) y mantén tu centro bien apretado.
  • Ve dando toques alternos llevando las rodilla hacia la pelota.
  • Haz dos series de 8 toques alternos.

Con ayuda de las piernas

Túmbate con las piernas estiradas hacia el techo y la espalda descansando sobre la colchoneta.

  • Pon tus manos detrás de tus rodillas. Inhala y levanta la parte superior del tronco, hasta la zona dorsal, manteniendo el abdomen contraído.
  • En esta posición inspira y exhala ocho veces.
  • Vuelve a descansar toda tu espalda en el suelo durante 10 segundos. Realiza 3 series de 8 respiraciones.
  • Trata de mantener tu cuello relajado y los hombros bajos. No se trata de subir mucho sino de que contraigas bien el abdomen controlando tu respiración.

Trabajo en la zona baja

Tumbada sobre tu espalda, dobla las piernas formando un ángulo de 90º con respecto del cuerpo:

  • Primero inspira profundamente y eleva la parte superior de tu espalda mientras contraes bien el abdomen. Estira los brazos hacia delante para mantener la parte superior de tu cuerpo en alto, como si quisieras tocar tus pies.
  • Aguanta la contracción 10 segundos. Apoya la espalda en el suelo, dobla las rodillas sobre el pecho y descansa otros 10 segundos.
  • Haz 3 series respirando lentamente mientras mantienes la tripa apretada.

Ejercicio de tijeras

Coge una pelota de gomaespuma y estírate encima de la colchoneta:

  • Antes de empezar coloca la pelota bajo la zona lumbar. Esto te ayuda a proteger la parte baja de la espalda.
  • Eleva las piernas hacia el techo y haz tijeras cruzando y descruzando los pies. Realiza 3 series de 8 cruces.
  • Mantén el abdomen apretado durante todo el ejercicio.

Movimiento circular de piernas

Colócate en la misma posición inicial que en el ejercicio anterior, también con la pelota bajo al espalda:

  • Eleva las piernas y traza círculos en alto manteniendo el abdomen apretado.
  • Para hacer bien el ejercicio, junta las piernas y adelántalas un poco hacia el pecho. Traza un círculo hacia fuera y hacia el suelo (no bajes mucho las piernas, que la lumbar no se arquee) y vuelve al centro. Realiza 10 giros. hacia fuera y luego cambia el sentido.

Los “oblicuos” que reducen cintura

Siéntate en el suelo, con las piernas flexionadas y los pies abiertos más o menos al ancho de la cadera:

  • Coge la pelota con una mano e inclina tu cuerpo ligeramente hacia atrás, encogiendo el abdomen y redondeando la espalda.
  • Primero lleva la pelota hacia el lado izquierdo y después hacia el derecho. Haz 8 giros completos, descansa 10 segundos y repite.

Ejercicio isométrico lateral

Túmbate sobre el lado izquierdo, con las piernas dobladas y descansando el peso sobre el brazo izquierdo.

  • Estira la pierna derecha y mantén la mano derecha por delante de tu cuerpo, sobre el suelo.
  • Coge aire y mientras lo haces, despega la cadera del suelo (solo unos centímetros) y eleva la mano derecha hacia el techo. La espalda debe mantenerse recta y el abdomen apretado.
  • Aguanta 5 segundos y baja. Repite 5 veces.

Combinado «codo-rodilla»

Estirada en el suelo, cruza la pierna derecha por encima de la izquierda como ves en la foto.

  • Coloca la mano izquierda detrás de la cabeza y levanta ligeramente la parte superior del tronco. Lleva el codo izquierdo hacia la rodilla derecha. (no hay que ir a tocarlo, levanta solo la zona de los hombros)
  • Realiza 8 repeticiones, descansa 10 segundos y cambia de lado.
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