Aceptó el aventón de un policía, pero habló demasiado, y al día siguiente tenía una patrulla en su casa

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Jourdan Duncan, un chico de 18 años, tuvo que regresar a su casa caminando, ya que su coche se averió cuando estaba en el trabajo. El policía Kirk Keffer iba en su patrulla, vio a Jourdan y lo llevó hasta su casa.

Jourdan vive con sus padres en Vallejo, California, Estados Unidos, y trabaja para una compañía de suplementos nutricionales llamada Pro-Form Laboratories, ubicada en Benicia, una población cercana. Jourdan se siente satisfecho porque puede trabajar de noche empacando cajas de envío. Consiguió ese empleo gracias a un amigo de su iglesia.

Por lo general, el viaje de Jourdan hasta su trabajo es rápido, porque son solo 11 kilómetros. Sin embargo, cuando su coche se averió, el recorrido se convirtió en un viaje de dos horas. Aunque sus padres y amigos le ofrecieron llevarlo al trabajo, Jourdan quiere hacer las cosas por su cuenta. Por eso, cuando sale del trabajo, prefiere irse a su casa caminando.

Una noche, cuando Jourdan volvía a casa del trabajo, se encontró con el cabo Kirk Keffer, del departamento de policía de Benicia. Keffer iba en su patrulla, vio a Jourdan caminando y empezó a sospechar.

En una entrevista que le concedió a los reporteros de CNN, el policía dijo que se sorprendió al ver a un joven caminando en el sector industrial de Benicia a tan altas horas de la noche. Se preocupó por el chico, ya que la zona no tenía ni siquiera una acera, y Jourdan estaba caminando al borde de la carretera.

Jourdan confesó que se sintió nervioso cuando se dio cuenta de que una patrulla se le estaba acercando. En una entrevista para la CBS, Jourdan dijo que no se alejó del vehículo, para que el oficial no pensara que había cometido algún delito o que estaba en posesión de algún arma.

Al salir de su patrulla, el cabo Keffer interrogó a Jourdan, y el chico le contó su historia.

Keffer quedó impresionado al instante por la ética de trabajo de Jourdan, y les comentó a los reporteros que la mayoría de los adolescentes no quieren asumir grandes responsabilidades, y mucho menos caminar 11 kilómetros cada noche para ir a trabajar.

Muchos oficiales hubieran dejado que Jourdan siguiera su camino a casa, pero el cabo Keffer quiso hacer algo por el joven, y le ofreció llevarlo hasta su casa. Durante el trayecto, Keffer se quedó aún más impresionado, pues Jourdan le dijo que estaba planeando ahorrar dinero para ir a la universidad y así poder convertirse en un oficial de policía.

Cuando el cabo Keffer terminó su turno, se sintió convencido de ayudar a Jourdan a alcanzar sus sueños. El cabo habló con su supervisor, y consiguió un permiso para usar los fondos de la asociación de policías para comprarle a Jourdan una bicicleta montañera de 500 dólares, que era ideal para cruzar las empinadas colinas entre la casa del joven y su trabajo.

Keffer, junto a otros policías de Benicia, sorprendieron a Jourdan con ese gran regalo, justo después de que saliera del trabajo.

Keffer se estacionó fuera de la empresa. Se imaginó que Jourdan iba a creer que se había metido en problemas, al ver que todos esos policías lo estaban esperando. Cuando el chico salió del edificio y vio el regalo, su rostro se iluminó con una gran sonrisa. Los oficiales le entregaron la bicicleta y lo felicitaron por su gran ética de trabajo.

Jourdan aceptó el regalo y prometió que cuidaría muy bien la bicicleta. Dijo que eso le iba a cambiar la vida. Keffer también dijo que había creado una página de GoFundMe para recaudar fondos y así ayudar a Jourdan a pagar la universidad.

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